Nuestro socio Kyndryl publicó ayer su segundo Informe Anual de Preparación de Personas, un estudio global realizado entre 1.100 líderes empresariales y tecnológicos de alto nivel en ocho países. Los resultados son contundentes: la inteligencia artificial avanza a un ritmo que las organizaciones aún no logran sostener desde el punto de vista humano, y esa brecha se está ampliando.
La IA se expande, pero las personas no acompañan el ritmo
El informe registra un avance significativo en la adopción tecnológica: el 57% de las organizaciones encuestadas afirma que la IA ya está integrada en sus procesos centrales o desplegada ampliamente en toda la empresa, frente al 35% que declaraba lo mismo el año anterior. Sin embargo, los resultados concretos todavía escasean: solo el 32% ha alcanzado al menos uno de sus dos principales objetivos de IA, y apenas el 11% logró ambos.
El dato más llamativo del estudio es la caída en la percepción de preparación de la fuerza laboral: solo el 23% de las organizaciones considera que sus equipos están completamente listos para trabajar con IA, seis puntos menos que en 2025. Al mismo tiempo, el 79% de los líderes coincide en que la velocidad de adopción de la IA superará a la capacidad de adaptación de sus organizaciones, su gobernanza y sus modelos operativos.
El perfil de los que sí logran resultados
El estudio identifica un grupo de organizaciones destacadas —denominadas Pacesetters— que representan apenas el 9% del total pero concentran los mejores resultados. ¿Qué tienen en común? Tres comportamientos clave: rediseñaron los roles en torno a la IA, implementaron gestión del cambio para que sus equipos comprendan el nuevo modelo operativo, y desarrollaron activamente la preparación de su fuerza laboral. Estas organizaciones son 1,5 veces más propensas a lograr crecimiento de ingresos vinculado a la IA, y 1,6 veces más propensas a reportar mayor innovación en productos y servicios.
«Las organizaciones que invierten en personas —ya sea replanteando roles y flujos de trabajo, dedicando recursos a la mejora de habilidades y la recapacitación, o guiando a los empleados en el cambio— están logrando resultados positivos a un ritmo mucho mayor», sintetizó Kim Basile, CIO de Kyndryl.
Agentes autónomos: oportunidad y desafío
El informe también pone el foco en una tendencia emergente que plantea nuevos interrogantes: el 81% de las organizaciones espera que los agentes de IA tomen decisiones de impacto en el próximo año, pero hoy solo el 25% confía plenamente en sistemas que operan sin supervisión humana. La gobernanza, entonces, emerge como otro diferenciador crítico: las organizaciones con marcos de gobierno más sólidos reportan mayores niveles de confianza interna y, con ello, mejores resultados de sus inversiones en IA.
Una lectura para Argentina
En un contexto en el que el gasto mundial en IA se proyecta en 2,52 billones de dólares para 2026 —un incremento del 44% interanual según Gartner—, los hallazgos de Kyndryl ofrecen una hoja de ruta clara: la ventaja competitiva no la define la tecnología elegida, sino la capacidad de las organizaciones de transformar la manera en que trabajan las personas.
Para el ecosistema de la economía del conocimiento en Argentina, este mensaje resuena con especial fuerza. La formación de talento, el rediseño de roles y la construcción de confianza en torno a la IA son precisamente los pilares sobre los que se construye una industria de servicios basados en el conocimiento que aspira a liderar en los mercados globales.


