Con motivo del 50° aniversario de nuestro socio INVAP, su gerente general Darío Giussi publicó una carta dirigida a toda la organización que trasciende el tono corporativo habitual. Es una reflexión sobre el origen, el propósito y el ADN de una empresa que, según sus propias palabras, «todavía hoy, cuando la contamos, cuesta explicarla».
Una empresa que nunca aceptó el «no se puede»
Giussi abre la carta con una pregunta que recorre toda la historia de INVAP: ¿por qué existe esta empresa? Su respuesta apunta directo al corazón del sector: «Existe por la educación pública, la universidad que formó y forma a nuestros y nuestras pioneros/as. Y por el ecosistema científico y tecnológico extraordinario que tiene Argentina. Nacimos gracias a ese ecosistema y seguimos creciendo junto a él.»
Esa deuda con la ciencia pública argentina va acompañada de una responsabilidad que Giussi enuncia con claridad: «La capacidad científico-tecnológica de nuestro país es uno de nuestros mayores activos. Tenemos la enorme responsabilidad de transformarla en soluciones concretas que mejoren la vida de las personas y posicionen a la Argentina en el mundo.»
El talento como algo más que inteligencia
Uno de los pasajes más significativos de la carta es la definición que hace Giussi del talento que sostiene a INVAP. Lejos de reducirlo a la capacidad técnica, lo describe como algo más amplio y más humano: «Es dedicación, esfuerzo, curiosidad, creatividad, entusiasmo, intuición, compromiso. Es saber trabajar en equipo. Es aprender todos los días. Es compartir el conocimiento. Es entender que nadie hace solo un satélite, un reactor, un radar o un acelerador. Que detrás de cada proyecto hay cientos de personas.»
Y agrega una afirmación que define la cultura de la empresa: «En INVAP no hay trabajos grandes y trabajos pequeños. Y eso es lo que hace diferente a esta empresa.»
Una fábrica de pioneros
El gerente general describe a INVAP como una «fábrica de pioneros» desde su primer día: quienes desarrollaron un producto que no existía, quienes abrieron un nuevo mercado, quienes viajaron por primera vez a un país desconocido para representar a la empresa, quienes aceptaron un desafío sin tener todas las respuestas. Esa disposición —que en la carta se describe como la obstinación de quienes nunca se conforman— es, según Giussi, la que permitió a INVAP atravesar cinco décadas de profundas transformaciones tecnológicas sin dejar de ser relevante.
Los próximos cincuenta años
El cierre de la carta mira hacia adelante con la misma convicción con que INVAP miró siempre el futuro. «No sabemos exactamente cómo será ese futuro. Pero sí sabemos con qué queremos construirlo. Con el mismo espíritu que nos trajo hasta acá. Porque, si algo nos enseñan estos cincuenta años, es que nunca fuimos una empresa que esperó que el futuro llegara. Salimos a construirlo.»
Como parte de esa apuesta por las próximas generaciones, INVAP creó junto al autor e ilustrador barilochense Pablo Bernasconi un libro para chicos y grandes que invita a hacerse preguntas, a inventar, a animarse. Una herencia cultural que busca garantizar que haya más INVAP en los próximos cincuenta años.
Desde Argencon, nos sumamos a la celebración de este aniversario y compartimos el espíritu que Giussi pone en palabras: la economía del conocimiento argentina se construye exactamente así, con personas que salen a construir el futuro en lugar de esperar que llegue.


