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Incomprensible demora en votar la reforma a la ley de economía de conocimiento.

La Reforma de la Ley de Economía del Conocimiento, votada con amplias mayorías en Diputados en el pasado mes de junio, sigue atorada en los pasillos del Senado, aún en momentos en que el Gobierno y todo el arco político expresa la necesidad que tiene nuestro país de salir del estado de aguda recesión que se acentuó con la pandemia.

La situación es tan incongruente que no resiste mayor análisis. Recordemos que la Ley de Economía del  Conocimiento fue votada el año pasado por unanimidad por este mismo Senado, realzando la adhesión y consenso sobre la importancia de mantener una política pública de apoyo a las industrias del conocimiento, sostenida coherentemente por más de 15 años por los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Mauricio Macri.

Este mismo Gobierno, a través de su Ministro de Producción, presentó  al Congreso en marzo de este año el proyecto de reforma que ahora está siendo considerado, expresando que la Economía del Conocimiento forma parte central de política de desarrollo económico y fomento a las exportaciones que el país necesita en esta etapa. Hasta el propio Presidente de la Nación se mostró a favor de los efectos de esta Ley en todas las ocasiones en que fue consultado.

Al tratarse este año en Diputados, la Reforma tuvo apoyo conjunto de los bloques mayoritarios que votaron positivamente las modificaciones a la Ley original.  En las sesiones abiertas de las Comisiones que trataron la Ley, todas las organizaciones empresariales dieron su apoyo a las citadas reformas, haciendo especial énfasis en los perjuicios que ocasiona a nuestra economía la demora en la puesta en vigencia de este Régimen de Promoción.

El desconcierto es aún mayor cuando vemos que en los últimos meses, aún en medio de una gran recesión general, fueron las empresas del conocimiento las que mejor desempeño han tenido, manteniendo los niveles de ocupación y de empleo. Y una de las industrias de la Economía del Conocimiento es la que ha dado la mejor noticia al país en los últimos tiempos, como lo fue el anuncio de la producción para toda Latinoamérica de la vacuna contra el COVID en uno de los principales laboratorios de Argentina.

Las dudas que provoca la demora de la aprobación de esta Ley en el Senado constituye un muy mal signo para el desarrollo de estas industrias, ya que privan al sector de un marco normativo definido que permita radicar inversiones, proyectos y negocios, a la vez que afecta seriamente la posibilidad de creación de empleo de las industrias comprendidas en la Ley. La incertidumbre golpea principalmente a las empresas más pequeñas, que tienen menos capacidad para soportar la dureza de esta coyuntura. Sin embargo, la Reforma que está siendo postergada en el Senado, justamente fue diseñada para facilitar el acceso de empresas chicas y medianas al Régimen de Promoción, graduando los requisitos que se exigen a medida de sus posibilidades.

Si el Senado no da su aprobación al texto votado en Diputados, la ley volvería a tener un nuevo retraso en su implementación, agregando aún más incertidumbre sobre su viabilidad legislativa. Y si finalmente no fuera aprobada, contradiciendo todas las votaciones anteriores, dejaría al Poder Ejecutivo en potestad de volver a regular la Ley 27.506, votada el año pasado, que aún está vigente y cuya reglamentación ha quedado en suspenso hasta la resolución de su Reforma.