La inteligencia artificial está transformando la forma en que las empresas desarrollan software. Los asistentes de codificación con IA permiten escribir aplicaciones a una velocidad sin precedentes, reduciendo tiempos y costos de desarrollo. Onapsis, empresa argentina referente global en ciberseguridad para sistemas empresariales críticos, advierte sobre una consecuencia que muchas organizaciones todavía no están viendo: a mayor velocidad de desarrollo, mayor exposición a vulnerabilidades de seguridad.
El problema del «código ciego»
Cuando un asistente de IA genera código para un sistema empresarial complejo —como los entornos SAP que utilizan miles de compañías en todo el mundo—, lo hace sin comprender la arquitectura específica de esa organización ni sus reglas de negocio propias. Onapsis denomina este fenómeno «ceguera de contexto»: el modelo de IA produce código funcionalmente correcto, pero que puede omitir controles de autorización críticos o introducir dependencias ocultas que abren la puerta a ataques.
En palabras de Elke Bastian, Sr. Product Marketing Manager de Onapsis y autora del análisis:
«Si bien las herramientas de codificación con IA permiten a los desarrolladores escribir aplicaciones personalizadas a una velocidad sin precedentes, estos modelos sufren de ‘ceguera de contexto’. Sin una comprensión profunda de la arquitectura SAP específica de cada organización, pueden omitir fácilmente controles de autorización críticos.»
El riesgo no es teórico. Un ejemplo concreto: un desarrollador que usa IA para construir una interfaz de devoluciones en un sistema SAP podría obtener código que funciona perfectamente en términos operativos, pero que contiene una vulnerabilidad de inyección SQL o credenciales inseguras codificadas de forma estática. Esa misma puerta puede convertirse en el punto de entrada de un ataque de ransomware que paralice operaciones globales.
Lo que está en juego
El sector retail ofrece un caso de estudio elocuente. En diciembre de 2023, un ataque de ransomware contra VF Corporation —empresa madre de marcas como Vans, The North Face y Timberland— paralizó la distribución global en plena temporada alta y comprometió los datos de 35,5 millones de consumidores. Según datos de Sophos, el 30% de los ataques de ransomware en el sector retail tienen origen en vulnerabilidades explotadas en el código de las aplicaciones empresariales.
A esto se suma una brecha estructural de talento: el 46% de las organizaciones que sufren brechas de seguridad las atribuye a una vulnerabilidad que desconocían, en parte porque los equipos de seguridad no tienen el ancho de banda —ni el conocimiento especializado— para revisar manualmente millones de líneas de código personalizado.
La respuesta: seguridad integrada desde el inicio
Frente a este panorama, Onapsis propone un cambio de enfoque: en lugar de detectar vulnerabilidades después de que el código llega a producción, integrar la seguridad desde las primeras etapas del desarrollo. Esta metodología, conocida como DevSecOps, implica incorporar controles automáticos de seguridad directamente en el flujo de trabajo de los desarrolladores, de modo que tanto el código humano como el generado por IA sea escaneado y validado antes de ser desplegado.
La compañía —único proveedor de seguridad de aplicaciones incluido en el programa SAP Endorsed Apps— aplica este enfoque a través de su plataforma Onapsis Control, que actúa como una barrera automatizada capaz de detectar vulnerabilidades, dependencias ocultas y falta de controles de autorización en tiempo real.
Un desafío global con lectura local
El avance de la IA en el desarrollo de software es una tendencia que ya impacta de lleno en el ecosistema tecnológico argentino. Las empresas de la economía del conocimiento que desarrollan soluciones para clientes globales están incorporando estas herramientas a gran velocidad. La advertencia de Onapsis es oportuna: la productividad que habilita la IA solo genera valor sostenible si viene acompañada de las prácticas de seguridad adecuadas.


